Cusco: una tarde por los cerros poblados

Cusco

Los pueblos jóvenes del Cusco esconden historias de superación y talentos desconocidos. Si deseas conocer esta otra cara del Cusco actual, te contamos cómo hacerlo.

Cuando estás en la Plaza de Armas del Cusco, ves la Catedral imponente, el templo de la Compañía de Jesús en curvas elegantes, la pileta y su Inca apuntando el sol con un dedo…y miles de casitas en las franjas de los cerros, a lo lejos. De noche es aún más impresionante. Se prenden los faroles de las calles al mismo tiempo que las luces dentro de estas casas. Tomas unas fotos y ahí queda todo.

CBC Tupay es la agencia de viaje responsable del Centro Bartolomé de las Casas, una ONG que trabaja desde 1974 con los pueblos marginados para un desarrollo más justo. Dentro de las experiencias vivenciales que proponen, está la visita a uno de estos barrios en los cerros del Cusco, el tour Cusco Today. “¿Te vas a un safari humano?”, me fastidió un amigo. ¡Así no lo he vivido yo!

Viva el Peru-Vista al barrio desde la Plaza de Armas-JL Franco Photography

La tarde que fui a visitar al Comité 7 ubicado en el barrio Viva el Perú nos recibió Guadalupe, quien tiene 33 años viviendo en este barrio. El cerro está dividido por zonas en 9 comités y los asociados del Comité 7 son 42 hogares. Estos comités son responsables de impulsar el desarrollo del barrio y que pueda tener acceso a los servicios públicos. Si ellos no vigilan estos barrios nacidos de la necesidad estarían olvidados. Guadalupe no publico un evento en Facebook acerca de nuestra venida ni nada por el estilo, hizo como siempre se hace en estos barrios: llamó a sus vecinos y vecinas para que vengan a conocerme y compartir. Puede parecer un poco extraño pero estas reuniones grupales improvisadas para empujar un proyecto, repartirse tareas o discutir sobre el barrio son costumbres.

Viva el Peru-Anfitrionas del Comite 7-Isabel Goethals

Lo que uno viene a buscar visitando estos cerros es, creo yo, escuchar historias de vida lejos de la suya, conocer un día a día diferente, darse una idea más completa de lo que es el Perú de hoy. Sin prejuicios. Solo por entender. No tengas miedo de contar acerca de tu vida y de preguntar acerca de las suyas. CBC Tupay lo presenta como un intercambio abierto y va en ambos sentidos.

Esta tarde, sentados en las gradas de la cancha de fútbol del Comité 7, supe que Guadalupe era voluntaria en la defensoría comunitaria y ayuda a vecinas y vecinos en sus trámites administrativos. Ellos vinieron de Chumbivilcas. Después de varios intentos ingresó a la carrera de antropología. Estudió sin muchas ganas y con varias interrupciones, incluso con su hijo chiquito en clases, pero logró terminar el bachillerato a los 38 años. Lo que aprendió en el camino le sirve para representar a sus vecinos. Conocí también a su hijo Marco de 29 años que aún vive con ella. Tiene pasión por el cine documental y valores lejos del consumismo. Opta por  practicarlas en su día a día. Guadalupe para dar a luz a su hijo regresó al campo porque tenía miedo del hospital, de la mala atención y de los cortes y prefirió que nazca  en los cerros de Santo Tomas donde todos habían nacido. Así que Marco también es migrante. Conocí a Clemente, el hermano de Guadalupe, un ejemplo de éxito en el barrio, ya que vino a estudiar ingeniera eléctrica en la Universidad San Antonio Abad del Cusco y hoy la enseña. Encontré a Damiana, Nicolasa o Modesto, todos de Vilcabamba, los más ancianos, que llegaron a estos cerros cerca de la ciudad para la superación de sus hijos, para que no tengan que caminar 2 horas para ir al colegio y que tengan el chance de ser profesionales. Nicolasa por ejemplo logró comprar la casa que cuidaba, parte por parte. Hoy  es propietaria.

Viva el Peru-Vista-Isabel Goethals

También escuché las historias de Pilar o Gabriela que tienen mi edad y tuvieron que luchar para llegar a donde están. Son de Paruro, una de las 13 provincias del Cusco, al sur de la capital. Pilar dejó Paruro a los 15 años, por que su papá la maltrataba y a su hermanito. Trabajó un tiempo en familia en Cusco y regresó con todos a la ciudad. Cusco no hizo que cambie su papá como ella lo esperaba pero aquí está. Con su esposo y sus 3 hijos, vendiendo quínoa en las mañanas en la esquina de su barrio, y orgullosa de no deber nada a nadie. Gabriela se acuerda de los tiempos de su niñez donde ella aun hacía trueque a la salida de las escuelas o por el mercado. “En estos tiempos eran 2 chicles por un huevo”. Se fue un tiempo a Lima y luego al Cusco, encontró la fuerza de dejar a su esposo violento y aprendió artesanía. Hoy modela en el humilde patio de su casa con su esmeril piezas de plata, turquesa y conchas como colgantes, anillos o aretes que vende al por mayor a las tiendas del Centro Histórico. En su mesita expone unas piezas para vender y todos se ponen a soñar. Sus hijos no tienen que trabajar y eso lo debe a su propio esfuerzo.

Viva el Peru-Mesa de artesañias-Isabel Goethals

Acabamos nuestra tarde tomando ponche de habas y panes (el típico lonche cusqueño) en la casa de Felicitas. Ella vino a los 3 años de Marcapata. Su esposo es albañil y construyó una casa de material concreto. Su patio está lleno de plantas que hace crecer en botellas de plásticos o masetas reciclables antes de venderlas en el mercado. También hace todo tipo de ropas para muñecas que vende a la salida del colegio. Aquí las Barbies van vestidas con abrigos tejidos a mano con palillos y mucha creatividad.

Viva el Peru-Mesa de tejidos y muñecas-Christelle Bittner

Es un poco difícil hacer entender a los demás, lo que pasa cuando uno visita estos barrios desacreditados. No es que te lleves las mejores fotos o picos de adrenalina como en muchas actividades en Cusco pero seguro los abrazos más sinceros los recibirás aquí. Sentí que realmente eran felices que me tomé el tiempo de ir a conocerlos, sin juzgar.  Ellos tienen una vida  dura y golpeadora pero por unas horas todos pudieron dejarlo atrás, mirar lo que han logrado, sentarse juntos y conversar.

Por cierto regresé al centro histórico y a mi hotel bonito pero cuando pasé esta misma noche por la Plaza de Armas vi las luces en el cerro y pensé en Guadalupe, Felicitas, Pilar o Gabriela. Me acordé que estas historias de lucha contadas sin llantos, también eran lo que más respeto en el pueblo peruano. La energía que uno siente por las franjas del cerro es contaminante y da ganas a cualquiera de seguir para adelante. Safari humano no, lección humana sí.

CBC Tupay, Pasaje Santa Monica 466 (Cuadra 2 Av. Tullumayo), Cusco.

Gracias por sus fotos a Isabel Goethals. Puedes seguir sus pasos en Cusco en Twin Hats