El otro lado de Lima

Lima

¿Quieres conocer la capital peruana de otra manera? Una agencia te lleva a conocer las experiencias positivas que se esconden en los pueblos jóvenes de Lima.

Cuando uno llega a Lima, es común tomar la típica foto del centro con el cerro San Cristóbal asomándose al fondo y todas sus casitas precarias de colores. Y eso es todo lo que uno verá de los pueblos jóvenes limeños. Hoy en día, Lima supera los 10 millones de habitantes y todos sus cerros se han poblado de migrantes esperanzados en una mejor vida. Muchos viajeros sienten curiosidad de conocer estos sitios y ver un poco más allá del centro comercial Larcomar y los rascacielos de Miraflores, pero no saben cómo hacerlo porque lo sienten lejos y peligroso. Pensando en todo eso, Natalie, una belga que vive en Perú hace unos años, lanzó Alternative Peru a fines de 2014. Ella tenía conocidos en diferentes ONG que trabajaban en derechos humanos y poco a poco empezó a diseñar un recorrido que permitiría a los viajeros conocer más de estos barrios y sus habitantes. Hicimos la ruta para contarte los detalles.

Sales desde Miraflores a bordo de una mini van que maneja Plácido (nacido en el distrito de Santa Anita) y con un guía a bordo. Puede ser la misma Natalie, Carolien (también belga) o Deivis (peruano, oriundo del Callao). Todos hablan perfectamente inglés y castellano. También los acompaña un o una guía local. En nuestro caso fue Eveli, quien nos explicó, mientras nos alejábamos del centro, lo que hizo que tantas personas vengan a depositar sus sueños y esperanzas en las franjas de estos cerros del desierto. La década de los 50 y 60 estuvo marcada por la pobreza y la falta de oportunidades en el campo. En los 80 y 90, fue el terrorismo de Sendero Luminoso y el MRTA (dos movimientos con ideología de ultra izquierda) que golpeó fuertísimo las regiones de Ayacucho y del centro del país, tanto por los ataques terroristas como por las respuestas ciegas de los militares sembrando terror y sospecha. Y así se fueron poblando más y más cerros. Según la ley peruana luego de 15 años de ocupar un terreno, uno puede tramitar su título de propiedad y eso mantiene muchas ilusiones en cuanto a la migración.

La primera parada del tour es el inmenso cementerio de Villa María del Triunfo que se despliega sobre más de 160 hectáreas y permite ver la mezcla cultural que se vive hasta en la muerte. Los criollos (de la costa) entierran a sus muertos en cajones coloridos cuando los serranos (de los Andes) forman un monte de piedritas. Aquí verás caminar a un arpista que toca especialmente para los muertos o te cruzarás con una familia que celebra alguna fecha conmemorativa, ya que, en Perú, uno sigue conversando y festejando con sus muertos cada vez que se puede. La fecha más impresionante es el 1 de noviembre, Día de los Muertos.

Luego llegarás al taller de la Señora Balvina. Ella vive en Pamplona (San Juan de Miraflores) donde la mayoría de los habitantes ya cuentan con terrenos legalizados. Vino desde Ayacucho a los 4 años, después de que los militares arrestaran a su hermano. Sus padres huyeron por miedo y cuando quisieron regresar les contaron que la casita que tenían servía para torturar gente. Jamás volvieron a su tierra. En estos cerros Balvina hizo toda su vida. Tiene un hijo de 10 años y para cuidarlo decidió trabajar como artesana en su propia casa. Sabía un poco de arpillera, compró materiales y empezó creando tarjetas navideñas. Las quería vender en el Mercado Indio de Miraflores y nunca lo logró, pero felizmente su camino cruzó con una primera ONG y luego Bridge of Hope (fairtradeperu.com.pe). Hoy en día trabaja sus tarjetas en casa, adornos navideños y telas más grandes en arpillera, cinturones y bordados típicos de la artesanía ayacuchana. Cuando la visites, presentará en una mesa su artesanía y la de sus vecinas: muñecos y gorros en lana al estilo de Huancavelica, retablos en cerámicas o esculturas en piedra blanca de Huamanga, mates burilados de Huancayo… Sobre una mesita en medio de su casa de concreto que aún falta pintar tendrás las artesanías de todo Perú: un compendio de la diversidad que puebla estos cerros. Puedes comprar su arte a un verdadero precio justo que llega directamente a las personas que han pasado varias horas creando estas piezas. Si deseas colaborar estarán muy agradecidas, pero Balvina no te insistirá. Solo se siente orgullosa de mostrar su progreso digno por estos lares.

La última visita del día es por el barrio de La Nueva Rinconada donde la luz eléctrica llegó hace poco, pero el agua aún no. Cada uno junta su agua en baldes grandes y los camiones que los abastecen cobran entre 6 y 10 veces más que el precio del agua en Miraflores. Pero la gente se adaptó y hasta se puede ver algunas plantas. Las riegan poniendo la ropa recién escurrida que gotea por encima. En la Nueva Rinconada encontrarás chancherías, como la zona estaba más alejada, los pobladores criaron a sus animales como en el pueblo. Ahorita todos estos cerros también están poblados.

Barrio de Nueva Rinconada - Christelle BITTNER

Barrio de Nueva Rinconada – Christelle BITTNER

Las condiciones de vida son muy humildes y precarias, en estos barrios la comunidad se organiza con un líder, hace trabajos comunes (ellos mismos construyeron la moderna escuela que verás en el cerro opuesto) y velan por la seguridad. Al contrario de lo que uno puede pensar la inseguridad es menor que en zonas donde ya nadie sabe quién es su vecino.
Ninfa nos recibe en su casa con un delicioso refresco de maracuyá y algo de comer. Hace algunos años Ninfa creó el comedor popular de su barrio. Es una muy buena cocinera que nos invitó papas y choclo con una salsa huancaína cremosa. Si tomas la opción de Full Day, almorzarás ahí. Ninfa vive con su mamá y sus 4 hijos que tienen entre 2 y 24 años. Ella borda chompas por un precio mínimo, vende caldos de mote los domingos y trata de avanzar como pueda. Siempre para adelante.
Nos recibe en su cocina y explica que hablar con viajeros, contar sobre su vida, aprender algo de las suyas, la distrae. Es su terapia y se siente muy agradecida de que vengan a visitarla desde tan lejos. Es obvio que una de las cosas que Natalie, la fundadora de Alternative Peru, logró es que anfitriones como visitantes se sientan cómodos. Ninfa no te hace sentir que espera algo más de ti que las felicitaciones por su buena sazón.

En la tarde Eveli, la guía local, nos lleva a la ONG que coordina. Se llama Jugando Aprendo y es parte de un proyecto más grande: La Casa de Panchita. En este local 10 promotores reciben 4 tardes a la semana a niños que trabajan en servicios domésticos (en casa o con familiares). En esta Ludoteca les dan talleres de derechos, de autoestima y más que nada un espacio para disfrutar de su niñez. Eveli fue también niña trabajadora y su ejemplo es un motivo para los más pequeños. Si llegas un lunes, miércoles, viernes o sábado, verás a todo el grupo de promotores y niños, quienes definitivamente compartirán contigo algunas buenas experiencias.

Eveli guia local - Christelle BITTNER

Eveli guia local – Christelle BITTNER

Lo comprobamos, al final del día uno se lleva lo que vino a buscar: conocer la parte más real de Perú, un país auténtico y con una gran diversidad de habitantes.

Alternative Peru, 971 269 423. Full Day 70 USD. Half Day 60 USD.
Adicionalmente, si optas por un Full Day, el día empieza con una visita al Morro Solar (que domina el barrio de Chorrillos), un tour por el mercado artesanal de pescados y un paseo con un pescador local.

¿Te animas?