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Perú: Sitios arqueológicos imperdibles

Cultura

Los sitios arqueológicos en el Perú son miles y si bien el famoso Machu Picchu se lleva el protagonismo, vale la pena explorar unos más. ¿Cuáles? En este post Christelle comparte unas ideas: Choquequirao, Kuélap, Huánuco Pampa y Pachacámac.

Qué difícil la tarea de hoy, elegir entre los muchos sitios arqueológicos del Perú cuales recomendaría a mis amigos. Los que me cautivaron, los que valen la pena conquistar y que no me perdería por nada del mundo. Ahí van 4 inolvidables.

Choquequirao: un desafío físico

Las ruinas incas de Choquequirao son probablemente igual de amplias (o hasta más) que las de Machu Picchu, pero aún solo un pequeño porcentaje de estas ruinas logran ser valoradas, aunque “pequeño” no sea la palabra adecuada cuando se trata de arquitectura inca. En Choquequirao hay bellas terrazas, una plataforma circular (ushnu) desde la cual abrazas a todos los cerros (o apus) a 360°, construcciones en la Plaza principal y 22 llamas incrustadas en las paredes de inmensas terrazas rodeadas de infinitas escaleras de piedra que dan vértigo. Esa es la parte más espectacular, asegúrense de guardar piernas para conocerla.

Choquequirao, además de su preciosa arquitectura, resulta ser un trek exigente: unos 32 kms desde Cachora (Apurímac), bajando desde casi 3000 metros al cañón del Apurímac, 1500 metros más abajo, cruzándolo por un puente y volviendo a subir al otro lado. Se puede hacer el trek solo, es recomendable ir lo más ligero posible. Por lo general los viajeros pasan una noche en camping en la Playa Rosalinas y la noche que sigue al pie del Choquequirao (llevar víveres y carpas). Si salen con un guía, hay servicios de alquiler de mulas para sus equipos o ayudarlos en la subida y créanme, vale la pena. El mismo sitio del Choquequirao es amplio y lleno de desafíos físicos así que recomiendo, como mínimo, pasar dos noches ahí. Si quieren disfrutar los nevados majestuosos, los precipicios imponentes y la fuerza del sitio, hay que tomarse su tiempo: 5 días/4 noches es el tiempo perfecto para las ruinas y el trek ida y vuelta.

Precio de entrada: 37 Soles (comprar en el mismo lugar).
Una referencia de la zona.

Kuélap: en medio de las nubes

Kuélap parece salido de un cuento antiguo. Su encanto particular lo debe a la combinación de restos arqueológicos de la cultura Chachapoyas (anterior a la de los incas) y orquídeas y bromelias por montones. Sus centenares de casitas redondas aún tienen musgo y la neblina va tapando y abriendo un paisaje espectacular que domina el valle. Escondida tras inmensas paredes que llegan hasta casi 20 metros de altura y una entrada tan estrecha como laberinto, esta fortaleza aún poco visitada tiene un toque de misterio.

Es la joya de la ruta norte porque Kuélap está casi al otro extremo del Perú, a unas 2h30 de Chachapoyas, a 7 horas del aeropuerto de Tarapoto. Elegir Kuélap es elegir una nueva ruta que lo tiene todo: llegar a Tarapoto, disfrutar de sus montañas frondosas y cascadas, quedarse en Chachapoyas y pasear por sus calles apacibles, maravillarse frente a los sarcófagos de Karajia, dedicar unos días a caminar en medio de la naturaleza por las espectaculares cataratas de Gocta o Yumbilla… y así podemos seguir un buen tiempo: las regiones de San Martin y Amazonas tienen mucho por ofrecer. Para llegar a la misma fortaleza, se puede subir caminando desde Tingo Viejo (1h en auto desde Chachapoyas) pero ojo son 4 a 5 horas de subida intensa. Más suave es la opción de llegar en auto hasta el pueblo de María y seguir en moto-taxi o a pie hasta la entrada (1 hora de ruta plana). En María, hay posibilidad de dormir en casa-hospedaje y existe un excelente restaurante comunal, el Mirador. Muchas agencias proponen la excursión todo incluido: 1 día desde Chachapoyas. Para el 2016 debería tener su teleférico.

Precio de entrada: 15 Soles. Comprar en el mismo lugar. Visitas de 8 a 5pm.
Una referencia en la zona.

Garu y Huánuco Pampa: viaje a través del tiempo

Para los amantes de la historia, hay mucho por descubrir en Huánuco. En esta región encontraron los restos del hombre de Lauricocha con 10.000 años de antigüedad antes de Cristo (se puede salir en un trek hacia la misma laguna pero se necesita varios días), el templo de las manos cruzadas de Kotosh, de 4.000 años de antigüedad, a unos 10 minutos de la ciudad de Huánuco. También encontrarán los restos de la cultura Yarowilca en Garu en medio de un paisaje campestre y, al final de la ruta, a unas 3 horas de Huánuco, el centro de Huánuco Pampa, punto clave del Chinchaysuyo, el imperio norte de los incas. Cabe destacar que siguen de pie las imponentes puertas trapezoidales y el ushnu, sitio ceremonial, en medio de una inmensa pampa con vicuñas que se escapan. Con tal espectáculo a solas, nada impide sentir el lazo entre la fuerza de los elementos y los templos incas.

Si tienen dos o tres días y ganas de volver a casa habiendo visto restos extraordinarios que muy pocos se atreven a conocer, vayan por la ciudad misteriosa de Jagraraj (a 12kms de Llata) con sus ruinas como suspendidas en las rocas o hasta los rascacielos más antiguos de toda América en Tantamayo. Ahí sí, se recomienda ir con un guía porque los sitios son aislados y difíciles de encontrar por uno mismo. Cesar nos guió por parte de esta ruta en Mi Destino Favorito, es de toda confianza.

Precio de entrada: 5 Soles por cada sitio, Kotosh, Garu o Huánuco Pampa.
Una referencia en la zona.

Pachacámac: la otra cara de Lima

Caminando por los edificios modernos de Miraflores o mirando el atardecer desde su malecón, podríamos olvidar que Lima también es una ciudad con restos arqueológicos e historia anterior a la llegada de los españoles. Una forma divertida de recordar ello es salir de paseo hasta Pachacámac, un conjunto de ruinas que dominan el desierto y miran hacia el inmenso Océano Pacifico y las chacras del valle de Lurín. Por miles de años peregrinos de todas partes iban a honrar a este oráculo, este era el templo más importante de la costa central por las culturas Lima, Wari e Inca. Su templo del sol que domina el escenario ofrece hasta ahora una conexión con el océano y el viento que sopla sin cesar. Si bien hay combis que llegan hasta la puerta de entrada (paradero, de abajo del puente Av. Benavides con Panamericana Sur), el bus panorámico Mirabus ofrece la excursión completa, ideal de noviembre a marzo, cuando el clima está más soleado. Salen a las 10am de Miraflores por un tour de 3h30. Ojo que en el Santuario de Pachacámac hay solo una tienda, los restaurantes están en las afueras y se necesita movilidad propia. En la actualidad Pachacámac está esperando su nuevo museo de sitio.

De vuelta al corazón de la ciudad, vayan a cenar al restaurante gourmet Huaca Pucllana. El local tiene vista abierta a la huaca milenaria con su pirámide ceremonial de 23 metros que se luce de noche, enigmática. Seguramente, después de estas visitas, los días siguientes se inscriban a un tour hasta la Cuidad Sagrada de Caral, la cultura más antigua hasta ahora en Latino América, a unas 3 horas de Lima.

Precio de entrada: 5 Soles en Pachacámac.
Una referencias en la zona.

 

Sepan que la costa norte del Perú está llena de las mejores huacas y museos, pero eso lo guardaré para contarlo luego.

¡Hasta pronto!

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